2/18/2011

Meditacion con Mantra


Mantra es un termino en sanscrito (el idioma sagrado del hinduismo) formado de la unión de dos palabras: man, que significa "mente", tra, que significa tanto "instrumento, medio, herramienta" como "proteccion".


Más especificamente, un mantra es una frase, una palabra o un sonido, en cualquier idioma, que funciona como formula espiritual, y que al repetirse en forma continua durante la meditacion tiene la capacidad de transformar la conciencia.


Por un lado, los mantras tienen la capacidad de profundizar el estado meditativo y alejar las distracciones. Repetir sistematicamente un sonido nos ayuda a evitar el surgimiento de ideas y pensamientos, enfocando la mente hacia la observacion interior.


En la meditacion budista se pueden emplear distintas cosas como objetos de concentracion, como “protectores de la mente”. Cuando practicamos anapanasati (atención a la respiración) nos concentramos en la respiración. Si hacemos meditación caminando nos concentramos en las sensaciones al andar. Si hacemos la metta bhâvanâ (desarrollo de amor y bondad) nos enfocamos en las emociones. Si practicamos la visualizacion utilizamos imágenes visuales. Asimismo, los mantras son sonidos (palabras o frases) que se usan como un objeto de concentracion. Los sonidos se pueden cantar en voz alta o pueden escucharse internamente.


Los mantras se pueden asociar con determinadas figuras historicas o arquetipicas o quiza no tengan ninguna relación con ellas. Por ejemplo, hay mantras que se relacionan con el Buda histórico (Om muni muni maha muni Shakyamuni svaha) y con la figura mitica de Avalokiteshvara (Om mani padme hum). El mantra de Prajnaparamita (Gate gate paragate parasamgate bodhi svaha) no se asocia con una figura iluminada sino con un cuerpo de textos conocidos como los sutras de la Perfección de la Sabiduría (Prajnaparamita). El mantra Om shanti shanti shanti (Om paz, paz, paz), hasta donde sé, no tiene relación con alguna figura y la frase en pali Sabbe Satta Sukhi Hontu (que todos los seres sean felices) se canta como un mantra y tampoco se le relaciona con alguna figura en especial.


¿Cómo Funciona la Meditacion con Mantras?


Hay muchos mantras que no tienen ningún sentido real, racional, ni siquiera en sánscrito, de modo que no se pueden traducir como si fueran un enunciado comun. El mantra de Tara, por ejemplo, Om tare tuttare ture svaha, es un juego de palabras que reverbera con su nombre, el cual significa “salvadora” o “estrella” o “la que ayuda a atravesar”. Sin embargo, no enuncia nada acerca de Tara, más allá de proporcionarnos algunos sonidos muy evocativos.


Con frecuencia, los mantras contienen sílabas como Om, Ah y Hum (que se pronuncia “hung”, con una H aspirada suavemente). Estos sonidos no tienen un significado literal. Existen diversas “aceptaciones” o interpretaciones de lo que podrían significar estas tres sílabas y se les ha correlacionado (respectivamente) con cuerpo, habla y mente, o bien (otra vez, respectivamente), con el Dharmakâya, el Sambhogakâya y el Nirmânakâya. También tienen correlación con los Budas del mandala, donde Om es la sílaba simiente de Vairocana, el Buda central; Ah corresponde a Amoghasiddhi, el Buda del norte; y Hum a Aksobhya, el Buda del Oriente. Este tipo de asociaciones puede llegar a ser importante conforme nos vamos familiarizando con el budismo.


En los mantras, algunas palabras dan lugar a asociaciones más definidas. “Mani”, en el mantra de Avalokiteshvara (Om mani padme hum), significa “joya” y “padme” quiere decir “loto”. El significado de este mantra suele tomarse como “Saludo a la Joya que hay en el Loto”, aunque su gramática es algo incierta. Yo considero a este mantra como algo más bien poético y simbólico. La joya simboliza la claridad de la sabiduría, mientras que el loto es un símbolo de pureza y de compasión. De tal forma, el mantra de Avalokitesvara reúne sabiduría y compasión. Al recitar el mantra, uno está trayendo a la mente esas cualidades.

Los mantras poseen un “significado espiritual” inherente. Es decir, que cuando alguien canta el mantra de Avalokitesvara desarrollará una conexión con la compasión de Avalokitesvara, no importa si desconoce el significado del mantra (si es que lo hay) y aun cuando no sepa nada acerca del Bodhisattva mismo. Otros opinan que uno desarrolla una relación con el mantra conforme lo canta y empieza a aprender más acerca del Bodhisattva. Uno puede recibir los beneficios de un mantra aunque no se sepa nada de él.

Un mantra, como cualquier otro objeto de concentración, pueden ayudar a aquietar la mente. Cuando alguien recita un mantra, ya sea en voz alta o de manera interna, tiende a haber en él menos cháchara mental. Incluso, si al mismo tiempo que se canta el mantra se tiene una corriente paralela de discurso interno, el canto crea un mayor sentido de continuidad que se desarrollará con la práctica.


¿Cómo se Usa la Meditación con Mantras?

Los mantras se emplean solos o como parte de una práctica de visualización. En una visualización típica se da una comunicación que va de la “deidad” al practicante (como bendiciones, como rayos de luz o, incluso, como palabras) y también hay una comunicación desde el meditador hacia la deidad, en forma de mantra.

Deidad : Una deidad o un dios es un ser postulado sobrenatural, normalmente (aunque no siempre) con un poder importante, adorado, concebido como santo, divino o sagrado, tenido en alta estima y respetado por sus adeptos y seguidores.

También puedes usar los mantras como “protectores de la mente” mientras caminas, lavas los trastes y hasta cuando estás sentado meditando.


Si quieres usar mantras en una meditación formal, ya sea que los cantes en voz alta o de manera interna, primero ponte cómodo, con una postura erguida. Durante algunos minutos, observa tu respiración y deja que tu mente se asiente. Quizá quieras dejar que tu respiración sea más lenta, llevándola hasta el abdomen y haciéndola más profunda. Esto ayudará a aquietar tu mente, aunque no es necesario que tengas la mente absolutamente serena antes de comenzar a decir el mantra.


Si estás diciendo el mantra en voz alta, deja que resuene en tu pecho. Puede servir que inhales profundamente, llevando el aire a tu vientre, antes de pronunciar cada mantra. Por lo general, un mantra sonará mejor si lo emites en una sola exhalación. Si eso te resulta difícil, tampoco te preocupes. Deja que dure la última nota de cada mantra antes de comenzar el siguiente. Verás cómo los mantras entran en un ritmo natural con tu respiración.


No pienses activamente en el significado del mantra (si es que lo tiene). Si conoces el significado de alguna de las palabras, es posible que te remita a ciertas ideas. Esas asociaciones tendrán un efecto en tu mente y su sentido se irá haciendo más profundo cada vez, conforme lo explores fuera de tu meditación. Poco importa si tu pronunciación no es la correcta, lo que cuenta es el espíritu como las vibraciones que emiten este hacia tu cuerpo. Para terminar, permite que tu canto vaya bajando de volumen poco a poco, hasta que deje de ser un sonido externo y sólo lo escuches en tu interior. Luego deja que ese sonido interno se vaya volviendo silencio.


Al concluir la práctica, permanece sentado en la resonancia de ese silencio, dejando que la vibrante quietud tenga un efecto refrescante en tu mente y tus emociones.


"La mente debe estar fija en la Fuente, solamente así se obtienen los máximos beneficios del Mantra. Las vibraciones rítmicas producidas por la repetición del Mantra regulan las vibraciones inestables de los cinco cuerpos. El Mantra controla las tendencias naturales de la mente hacia los pensamientos objetivos y contribuye a fortalecer el poder espiritual." (Swami Sivananda )

Juntos haremos un mundo mejor

Namaste

Morella


2/16/2011

A veces es preciso derribar algunos muros



"No nos toca a nosotros decidir el último capítulo, cuando la vida está preparándonos otro más bello"

"Un peregrino recorría su camino cuando cierto día pasó ante un hombre que parecía ser monje y que estaba sentado en el campo. Cerca de allí, otros hombres trabajaban en un edificio de piedra.

'¿Quiénes son esos que están trabajando en la abadía?', preguntó el peregrino.

'Mis monjes, y yo soy el abad', le contestaron.

'Es magnífico... Es estupendo ver levantar un monasterio', comentó quien estaba de paso.

'Lo estamos derribando', dijo el abad.

'¿Derribándolo?', exclamó el peregrino. '¿Por qué?'.

'Para poder ver salir el Sol todas las mañanas'".

En la vida todos solemos construir grandes muros, a veces incluso muy bellos, pero que nos dificultan ver el Sol. Tenemos demasiados muros que nos impiden ver a los demás. Incluso ponemos muros que no nos dejan ver ni a aquellos que están a nuestro lado.

El muro de "yo soy así", que nos impide ver y aceptar a los demás como ellos son.

El muro de "yo pienso que las cosas tienen que ser así", que nos impide respetar el modo cómo las ven los demás, como si fuésemos los únicos que tenemos ojos para ver, y gusto para discernir.

El muro de "a mí no me cambia nadie", que nos impide ver la luz de la verdad que los demás quieren irradiar sobre nosotros, perdiendo las señales que cada día Dios nos envía a través de los acontecimientos de la vida.

El muro de "yo soy el jefe", que nos impide ver que los demás también piensan, y que tienen cabeza.

El muro de "las cosas que tengo y he conseguido en la vida", que nos cierra a la luz que Dios nos envía a través de las necesidades de los demás.

El muro de "mis tristezas y preocupaciones", que nos cierra sobre nosotros mismos y nos impide abrirnos a la alegría de la vida.

El muro de "yo hice tal cosa y ya estoy marcado para siempre", el cual nos impide el gozo y la alegría de saber que el pasado ya no existe y que lo existe es el presente y el futuro que está amaneciendo.

En la vida no siempre es cuestión de construir. A veces es preciso destruir. Cuando todo lo veamos oscuro, pensemos si no habrá algún muro que nos impide la claridad.

Juntos haremos un mundo mejor

Namaste

Morella

2/13/2011

Día del Amor y la Amistad

La historia del día de San Valentín comienza en el siglo tercero con un emperador romano y un humilde mártir cristiano. El emperador era Claudio III. El cristiano era Valentino. Claudio había ordenado a todos los cristianos adorar a doce dioses, y había declarado que asociarse con cristianos era un crimen castigado con la pena de muerte.

Valentino se había dedicado a los ideales de Cristo y ni siquiera las amenazas de muerte le detenían de practicar sus creencias. Valentino fue arrestado y enviado a prisión. Durante las últimas semanas de su vida, algo impresionante sucedió.

El carcelero, habiendo visto que Valentino era un hombre de letras, pidió permiso para traer a su hija, Julia, a recibir lecciones de Valentino. Julia, quien había sido ciega desde su nacimiento, era una joven preciosa y de mente ágil. Valentino le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Ella vió el mundo a través de los ojos de Valentino, confió en su sabiduría y encontró apoyo en su tranquila fortaleza.

"Valentino, ¿es verdad que Dios escucha nuestras oraciones?" Julia le preguntó un día. "Si, mi niña. El escucha todas y cada una de nuestras oraciones," le respondió Valentino. "¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana? Yo rezo porque pueda ver. Tengo grandes deseos de ver todo lo que me has contado!" Valentino le contestó, "Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en El." "Oh, Valentino, yo sí creo en Dios", dijo Julia con mucha intensidad. "Yo creo." Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentino. Se sentaron juntos, cada uno en oración. De pronto, una luz brillante iluminó la celda de la prisión. Radiante, Julia exclamó, "¡Valentino, puedo ver, puedo ver!" "¡Gloria a Dios!" exclamó Valentino.

En la víspera de su muerte, Valentino le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó "De Tu Valentino". Valentino fue ejecutado al día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fue nombrada Puerta de Valentino para honrar su memoria. Fue enterrado en la que es hoy la Iglesia de Praxedes en Roma. Cuenta la leyenda que Julia plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. Hoy, el árbol de almendras es un símbolo de amor y amistad duraderos. Cada 14 de febrero, el día de San Valentín, mensajes de afecto, amor y devoción son intercambiados alrededor del mundo.

Otra versión

Existen varias versiones sobre los orígenes de la celebración del día del amor, y sobre la historia de San Valentín, que se han ido combinando, hasta llegar a lo que hoy es una fiesta para los enamorados.

Entre estas historias, está la que cuenta que el 15 de febrero, en la antigua Roma, se festejaba el día de la fertilidad en honor del Dios Lupercus. Esta fiesta era llamada "Lupercalia" y según algunos historiadores, los sacerdotes salían ese día a las calles a perseguir y azotar a las mujeres para volverlas más fértiles. Además se introducían los nombres de las mujeres jóvenes en una caja, y cada hombre sacaba un papel que le indicaba quien sería su compañera durante un año, hasta que se volviera a realizar el sorteo.

Esta práctica duró ochocientos años, hasta que la iglesia, en busca de una solución, recurrió a la historia de Valentino, quien había sido martirizado hacía dos siglos por el emperador romano Claudio III. Pero no fue sino hasta el año 1969 cuando el calendario católico dedicó el 14 de febrero para recordar a dos santos cristianos, uno de los cuales era San Valentín.

Angeles Azules: Les desea un maravilloso dia del amor y de la amistad!

Juntos haremos un mundo mejor!

Namaste

Morella

2/11/2011

Metafisica Cuantica El Poder de la Mente en el aqui y ahora

El amor y la energía espiritual


Todo concepto, por tradicional e inmodificable que parezca, debe ser sometido a revisión periódica. Así, digamos que el amor no es, como suele creerse, un mero sentimiento. ¡Es una energía! Todo lo que vive es energía. Toda energía es pues vital. Y como el amor es la vida misma, constituye la energía primordial. La voluntad de Dios —el poder todopoderoso— debemos considerarlo como impulsado por Su Amor, como en la dimensión humana.
nuestro amor es impulsado por la motricidad de esta energía que se reviste de afecto, atracción y simpatía.
Como toda energía, el amor no puede ni tiene por qué tener sexo, aunque se manifieste sexualmente, pues su captación y aplicación requiere la bipolaridad. La energía/amor actúa en tres modalidades: física, emocional y espiritual.
Hablando sólo sobre la última digamos que el amor espiritual es el dedicado a la humanidad. Es una energía cósmica implantada por Dios en sus criaturas. Es la vida, misteriosa y eterna y la chispa que lleva dentro (Dios Inmanente) que debemos cultivar para bien del prójimo. El amor espiritual, como toda forma de energía, no puede perderse. Simplemente no se ha llegado a él, fuente eterna que el hombre debe alcanzar.

El amor espiritual, por tanto, hacia la Humanidad, da lugar a una especialísima forma de energía, que la ciencia parece ignorar, pues no es energía eléctrica, mental, térmica, nutritiva, muscular u otra de orden físico. Es distinta y recatadamente fundamental, que no ha merecido aún el debido análisis: la energía espiritual, que brinda, sin embargo, un riquísimo material de estudio y cuya esencia y aplicación son aún más imponderables que las energías físicas hasta ahora estudiadas.

La energía espiritual concierne a la vitalidad suprafísica; es un epicentro del que surgen las manifestaciones del hombre como constructor y mantenedor de la estirpe y sus realizaciones, lo que equivale a decir, el derrotero espiritual de la humanidad. De esta energía dependen las realizaciones psíquicas, mentales y espirituales. Esta energía emana de una fuente no manifestada: el alma.

Toda energía se manifiesta por su acción. Y la energía espiritual actúa a través de la inspiración, la fe, la sugestión, el magnetismo, la telepatía, la clarividencia, la precognición, etc. La energía espiritual es la emanación de todas las virtudes, poderes y conocimientos atesorados por el alma en sus muchas encarnaciones.

Quien sabe pedir a su alma información, poderes, conocimiento, será capaz de captar la respuesta y, eventualmente, disponer y usar del material puramente espiritual que su propia alma, recónditamente enraizada en los tiempos, guarda.

Es un manantial inagotable, siempre disponible, al que se puede acudir lo mismo que a las energías físicas, cuando surge la necesidad (si se necesita fe para emprender una empresa, para impetrar una sanación, inspiración para una obra de arte, la cooperación de alguien para un asunto de vital importancia). Nada hay imposible para el hombre a condición de saber proveerse de energía espiritual y hacer que se constituya en fuerza causal.

Esta energía inspira las iniciativas entusiastas, idealistas, desproporcionadas con las capacidades y los medios disponibles. Su fuego contagia e infunde buena voluntad, inspira ideas, busca aliados, imanta voluntades, moviliza todas las fuerzas y los ánimos y puede realizar actos heroicos. El ejemplo de Ghandi es un modelo de energía espiritual. Su no violencia derrotó al ejército inglés, doblegó la soberbia imperial y fundió en una voluntad los millones de voluntades de la India.

Para la energía espiritual no importa la debilidad física y aún los achaques. Quien posee este atributo divino puede ser un héroe pese a toda dificultad, pues la Gracia le da todas las potencias que necesita.

Juntos haremos un mundo mejor

Namaste

Morella



Namaste